miércoles, 2 de abril de 2014

Pequeña masoca con los sentimientos.

Y llega ella, una mañana más de otoño, con sus ojos cansados y sus párpados hinchados de haber estado llorando toda la noche por él.

Debajo de su blusa de manga larga se esconden unos moratones, y no se encuentran solamente en la piel. Mi niña ingenua, pequeña masoca con los sentimientos, que con el dolor se cree que se alivia y en realidad se está matando por dentro.

El paquete de tabaco a la mitad, igual que su corazón. Ella no era de las que se dejaba vencer por el amor, siempre tenía esa sonrisa irónica y el vodka en mano, ahogando sus penas en él.

Pero los tiempos cambian, y la vida se le ha venido encima. Ahora se pasa las noches en vela y ya no sale los sábados porque espera su llamada, pero no volverá, ni él, ni su antiguo yo.

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